Consumo inteligente y ecologia

Son muchas las cosas que se pueden hacer para cambiar nuestros hábitos de vida hacia un consumo inteligente, más responsable y amigable con el medio ambiente.

La realidad es que el hombre sólo necesita dos cosas materiales para vivir: alimentos y agua. El resto de las cosas que la humanidad ha creado son innecesarias, o al menos deberían serlo si queremos lograr una sociedad comprometida con el medio ambiente y la ecología.

La contaminación, un obstáculo difícil de superar

Un consumo inteligente significa bajar los niveles de contaminación al mínimo posible. En un mundo tan industrializado como en el que vivimos sería prácticamente imposible para una persona dejar de contaminar por completo.

Pero hay muchas cosas que cada uno de nosotros podemos hacer para disminuir la contaminación. Fundamentalmente a la hora de elegir los productos que compramos. Algunos son contaminantes y otros, pese a que pueden ser amigables con el medio ambiente, son fabricados mediante procesos contaminantes.

Sociedad de consumo es nociva para el planeta

Vivimos en una sociedad de consumo donde se alienta a gastar nuestro dinero en todo tipo de productos que son totalmente inútiles. Las empresas elaboran sofisticadas campañas de marketing para vendernos cosas que supuestamente van a satisfacer nuestras necesidades.

Como dijimos antes, nuestras únicas necesidades en este mundo son alimento y agua. Algunas otras cosas son muy útiles para vivir en este mundo moderno, pero es posible prescindir de todas ellas cuando logramos un estado espiritual elevado.

Consumo inteligente y su beneficio económico

Además de contribuir con la ecología y el cuidado del medio ambiente, dejar de gastar dinero en productos que realmente no necesitamos trae grandes beneficios económicos. Algunos productos naturales pueden ser costosos, esto se debe principalmente a que son productos traídos de otras regiones del mundo, y el transporte es contaminante.

Lo ideal es el autocultivo, nada mejor que tener una huerta en casa y proveerse uno mismo de los alimentos. Si esto no es posible hay otras opciones como las huertas comunitarias o el cultivo hidropónico. También construirse uno mismo los elementos que utilizamos a diario como muebles, indumentaria, utensilios, etc, con elementos reciclados. Todas estas actividades se traducen en un ahorro económico enorme.

Este es el gran dilema: ¿Para que vamos a ahorrar dinero si no queremos gastarlo en cosas materiales? La respuesta a este interrogante bien podría ser el origen del gran problema ambiental. El dinero y los bienes materiales son una misma cosa. Pero el uso que esta sociedad les da atenta contra el medio ambiente y la ecologia.

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