La ecologia es ahorrar dinero

La ecologia es ahorrar dinero cuando en lugar de comprarte una lámpara para tu escritorio, construyes una lámpara artesanal con algún objeto que de otra forma iría a parar a la basura.

Cuando controlas periódicamente tus cuentas de electricidad, gas y agua; y encuentras la forma de gastar menos bajando el consumo.

Cuando cultivas tus propios alimentos o cuando decides comprarte una bicicleta en lugar de seguir llenando el tanque de gasolina de tu coche.

En cada pequeño acto cotidiano expresamos algo de la cultura consumista, la necesidad de comprar, consumir y el deseo de formar parte del sistema nos lleva a comportamientos que atentan contra la ecologia. Y contra nuestro presupuesto.

Reciclaje

Reciclando la basura podemos obtener modestas ganancias, separando los metales y la celulosa del resto de los residuos para venderlos en los centros de reciclaje. Pero para contribuir con la ecologia y ahorrar dinero, es necesario tener una gran cuota de creatividad.

Reciclar también significa usar las botellas de vidrio para fabricar lámparas, vasos y ceniceros de forma artesanal. Con las botellas plásticas se pueden hacer macetas, utensilios, equipos solares térmicos y muchas otras cosas, sólo hay que usar la imaginación o investigar en profundidad y “robarle” las ideas a otros.

Consumo energético

Las empresas que nos venden electricidad son contaminantes, algunas más y otras menos pero todas provocan un impacto ambiental. Si cada uno de los habitantes bajara su nivel de consumo energético, la demanda sería mucho menor.

Así las empresas podrían reducir el nivel de contaminación, mejorar la eficiencia y en teoría hasta podrían bajar los precios, según la ley de oferta y demanda. También sería posible bajar el alto porcentaje de centrales contaminantes activas, cerrándolas para siempre y dejando las centrales ecológicas funcionando a capacidad plena.

Consumo

El comprador compulsivo representa a la sociedad de consumo a la perfección: Le gusta comprar y consumir sólo por el hecho de hacerlo, gasta su dinero en cosas que no necesita o que no sirven para nada. Se endeuda y hace cualquier cosa para conseguir dinero, para poder seguir comprando y consumiendo. Le encanta la idea de pertenecer a una sociedad exclusiva de alto nivel.

Lejos de ser compradores compulsivos, son muchas las personas que tienen su propia huerta y cultivan sus alimentos, quienes gustan de reunirse con sus amigos en casa en vez de ir al cine o pasar un fin de semana en un hotel o siguen usando el mismo teléfono celular desde hace 5 años y no les interesa tener el último modelo de i-phone. Y de paso se ahorran una buena suma de dinero a fin de mes.

Afortunadamente, poco a poco la sociedad esta dejando la ideología del consumo dejando paso a un pensamiento más racional. Quizás su origen esté relacionado a las crisis económicas que azotan a muchos países. Sea este el nacimiento de una nueva sociedad, una nueva conciencia colectiva que prescinde de las banalidades y las contradicciones del consumo masivo.

Costumbres

Las costumbres dominan nuestras actividades cotidianas. Y en muchas ocasiones contaminamos o atentamos contra el medio ambiente de formas insospechadas. Con el sólo hecho de comprarte una bolsa de papas fritas, estás aportando tu dinero para que de alguna forma se siga contaminando. Cocina tus papas fritas en tu casa, es más barato y te pueden quedar mucho más sabrosas.

Según en que gastes tu dinero estarás contaminando en mayor o menor medida, derrochando recursos o dañando al planeta. Si te gusta salir de viaje con tu familia evita usar el auto, un viaje en tren puede ser mucho más divertido para todos. O busca destinos que queden cerca de donde vives.

Modificando nuestras costumbres podemos hacer un gran aporte a la ecologia, y de paso ahorrar dinero.

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